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En medio de un magnífico parque centenario en el corazón del Mediterráneo se eleva la Villa Ottone, rodeada de dos hectáreas de jardín que se abren al paisaje célebre y encantador de Portoferraio.

Hoy renovada respetando su arquitectura original, esta Villa histórica es el sitio ideal para quien quiera hospedarse en un ambiente de ensueño.

Esta espléndida residencia neoclásica está decorada prácticamente sólo con muebles de época. Desde la majestuosa galería desciende una magnífica escalera hasta una amplia terraza romántica que domina sobre el mar y la playa privada.

La familia Di Mario es propietaria de la Villa desde 1920. Hoy dirigen este hotel sus descendientes, los hermanos Di Mario. La señora Di Mario se ocupa personalmente de las reestructuraciones interiores y exteriores y vela por el bienestar de sus huéspedes cuidando hasta el último detalle.

El complejo ofrece numerosos espacios interiores y exteriores: el antiguo salón de la Condesa Toscanelli que aún conserva los frescos originales, o la bella hostería cuya terraza se asoma a la playa privada. Este lugar, donde antaño se amarraran los barcos, es hoy día el escenario de elegantes cócteles, refinados bufetes, cenas a la luz de las velas o bailes.

El hotel cuenta con tres restaurantes: uno junto a la piscina, de tamaño modesto y con parrilla, donde se ofrecen especialidades mediterráneas y platos exóticos, otro, particularmente sugestivo, en el parque de vegetación exuberante rehabilitado recientemente, y el tercero climatizado.

Todos estos escenarios son perfectos para acoger elegantes recepciones, cumpleaños, fiestas, cócteles, pequeñas reuniones, conciertos, tanto de día como de noche, bajo las estrellas.

El hotel ofrece una amplia gama de habitaciones:

En la Villa, las Oldfashioned, con techos de época; cinco de las siete habitaciones cuentan con un gran ventanal que comunica con una gran terraza privada cuyo piso tiene mosaicos también de época. Aquí podrá comer a la sombra de un toldo automático, contemplar una extraordinaria puesta de sol detrás de las antiguas murallas de la vieja Portoferraio, o cenar en una atmósfera romántica.

Las De Luxe, en el segundo piso, han sido rediseñadas y magníficamente restauradas cuidando hasta el mínimo detalle. Los ventanales ofrecen una vista excepcional del mar y la bahía de Portoferraio. En el tercer piso, bajo el tejado, hay dos maravillosas y acogedoras buhardillas; hospedarse en este ambiente original, cálido y refinado es entrar en otro mundo: una Suite de 85 m2 y una habitación De luxe de 56 m2, restauradas recientemente, gozan de un encanto romántico muy particular. Este entorno excepcional hace de esta Villa un lugar privilegiado en su género.

El hotel, un elegante complejo detrás de la Villa, se integra perfectamente en el corazón del parque y en el mismo se han dispuesto actualmente la recepción y las salas restaurantes, una vez trasladado el aparcamiento en 2003.

En el primer y segundo piso se encuentran las treinta habitaciones Classic; todas disponen de un gran balcón con vistas a la gran extensión azul, eucaliptos y palmeras centenarios.

En el tercer piso, las Superior cuentan con un gran ventanal que se abre a una encantadora terraza individual. Las vasijas de barro florentino rebosan de flores y el cenador de hierro forjado ofrece la sombra de sus enredaderas. Las habitaciones, muy elegantes, están decoradas con muebles antiguos y grabados de época. En el mismo piso, las dos Suites, de 50 m2 cada una, frente al mar, ocupan toda la fachada que da a la bahía de Portoferraio y se extienden a ambos lados del hotel. La vista panorámica desde estas inmensas terrazas esquineras de 40 m2 es asombrosa. La habitación permite descubrir un paisaje incomparable, más allá de la espléndida Villa Ottone… desde donde admirar una sublime puesta de sol detrás de los muros del antiguo fuerte de la ciudad vieja… cuando llega la noche, aprovechando el encanto del enclave y el cuadro teatral, podrá disfrutar de una maravillosa y romántica cena a la luz de las velas.

Las Cottage, recientemente restauradas y diseñadas en el parque, son hermosas habitaciones, espaciosas y de cálidos colores, que brindan bienestar y servicios idénticos a los del resto del hotel. Más allá de las terrazas privadas, el parque y su jardín, constituyen un estallido de color y de perfume de eucalipto, componiendo un fondo perfecto para degustar un suculento desayuno o broncearse con toda tranquilidad.

En este hotel de ensueño, la clientela, a la vez refinada e informal, es el centro de todas las atenciones. Después de jornadas de reposo junto al mar, o bien en la calma total del parque después de un recorrido de golf en el club Acquabona, a tan sólo 2 kilómetros del hotel, el personal les invitará a tomar un aperitivo al ritmo de una agradable música bajo las arcadas de la Villa, dónde podrá contemplar los únicos e incomparables rayos flameantes del crepúsculo que tanto inspiraron al poeta Emilio Agostini.

Cuando llega la noche, en la Villa histórica se respira una atmósfera romántica: un salón con los techos llenos de blasones, otro de bellas proporciones… se sienten de nuevo los ecos del esplendor de antaño que invitan a disfrutar los dulces momentos privilegiados. En la “Galería” con sus imponentes columnas, podrá apreciar las melodías de nuestros pianistas y deleitarse con un refrescante cóctel cuidadosamente preparado por nuestro barman: el instante transcurre suavemente…

Delante, el jardín iluminado con velas en el que la huella del tiempo se borra para poder apreciar mejor la magia del momento, después el mar… y más allá, en el horizonte, la vieja ciudad de Portoferraio iluminada…. Todo evoca el ambiente colonial del Sur de antaño…

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